Hay una generación que las marcas no saben cómo mirar. Los mayores de 60 en 2026 son la primera cohorte que llegó a la longevidad habiendo vivido la revolución digital en primera persona. Tienen smartphones, cuentas en redes sociales, viajan solos, empiezan nuevas carreras, practican deportes de resistencia, se divorcian y vuelven a empezar.
Y sin embargo, la comunicación de marca los sigue retratando de dos maneras: como enfermos en busca de cuidados o como abuelos enternecedores en anuncios de seguros. Ningún sector ha tenido el valor narrativo de retratarlos como lo que son: el segmento de mayor poder adquisitivo, mayor fidelidad a marcas y mayor tiempo libre del mercado.
Los mayores de 60 representan el 40% del consumo global — 23 trillones de dólares al año — y son invisibles en la mayoría de las campañas de comunicación relevantes. El territorio de la longevidad activa y deseada no tiene dueño en ningún sector.