Todos buscan un fontanero y nadie quiere que su hijo lo sea
¿Cómo puede una marca de energía, climatización o material eléctrico ayudar a que haya instaladores cuando el SEPE ya los cuenta entre los perfiles más difíciles de cubrir y en casa se sigue aconsejando bachillerato?
El insight
En muchas casas, decir que quieres ser electricista todavía suena a haber suspendido algo. Los mismos padres que esperan semanas a que llegue un fontanero, y le pagan sin regatear, le aconsejan a su hijo que haga bachillerato. Al oficio le sobran clientes y le faltan defensores: quien lo necesita no lo recomienda, y quien lo eligió tuvo que oír, como le pasó a Joan Pascual con su profesora de naturales, que era un «desecho social». La escasez de profesionales se decide mucho antes de la obra, en una conversación de sobremesa en la que nadie tiene datos.
Contexto de la tendencia
El Servicio Público de Empleo Estatal ha puesto nombre a lo que cualquier vecino sabe por experiencia: electricistas y fontaneros están entre las ocupaciones más difíciles de cubrir en España, y las dificultades son estructurales. En el cuarto trimestre de 2025 se registraron 95.340 vacantes, y casi la mitad, el 45,62%, seguía sin cubrir a los noventa días. Los instaladores electricistas figuran además en el Catálogo de Ocupaciones de Difícil Cobertura de 2026 con ámbito en todas las provincias, la lista que permite contratar fuera de España cuando aquí no se encuentra a nadie.
El relevo no llega. Los menores de 30 años son el 10,8% de los ocupados en la construcción, frente al 15,1% del conjunto de la economía, según la Fundación Laboral de la Construcción. El último dato del observatorio, de septiembre de 2026, apunta a una ligera mejora (11,2%), pero los jóvenes apenas superan ya a los mayores de 60. Y no es por dinero: el salario ofertado a un fontanero o a un electricista ronda la media de todas las ofertas de empleo (unos 27.000 euros), y aun así las ofertas de fontanero reciben 19 candidatos y las de electricista 31, frente a 56 de media.
La explicación está fuera de la obra. El Barómetro de la FP 2026 concluye que el estigma social sigue siendo la principal barrera de la formación profesional, y que la imagen de la FP es peor entre quienes tienen estudios y rentas altas. Mientras tanto, son los propios profesionales quienes cuentan su oficio en TikTok. Lo que hace el sector todavía llega poco: la campaña más visible, la de un medio especializado patrocinada por fabricantes de climatización y material eléctrico, sumó 131.674 reproducciones de vídeo en el primer semestre de 2026.
Preguntas que abre este territorio
Ángulo de marca
Los precedentes españoles ocupan tres posiciones. Un medio profesional, financiado por fabricantes, da visibilidad al oficio entre jóvenes con una serie de vídeos y una cuenta de TikTok; la federación de instaladores premia a los aprendices que ya están en la FP con un concurso patrocinado por marcas; y una energética forma técnicamente a quien ya estudia o ejerce. Todos hablan a quien ya está dentro o cerca del sector. Ninguno entra en el momento en que se decide si habrá profesionales: la conversación entre un joven de 16 años, sus padres y su orientador, que el Barómetro de la FP señala como el lugar donde pesa el estigma. Ese espacio, el de las familias y el gran público, sigue sin marca.
Propuesta Territorio Narrativo
Una campaña de captación dice «ven a trabajar con nosotros» y termina con el anuncio. Este territorio entra en el sitio donde de verdad se decide si un joven será electricista: la conversación con sus padres y con su orientador, que ocurre cada año y casi siempre sin datos. Mientras haya familias eligiendo itinerario y oficios que nadie ha contado, hay algo que publicar cada semana.
La sobremesa del oficio: el espacio editorial donde se cuenta cómo es de verdad ganarse la vida con las manos en la España de hoy, para quienes tienen que decidir si eso es un futuro. Aquí hablan los profesionales, sus aprendices y sus familias, con nombres, cifras y jornadas reales: cuánto se factura un mes bueno y uno malo, qué se estudia, cuánto tarda uno en establecerse por su cuenta, qué piensan los padres que dijeron que no y los que dijeron que sí. El tono es el de un reportaje que respeta a su protagonista, sin épica ni condescendencia. Se vuelve a él porque cada curso escolar reabre la decisión, porque cada nueva tecnología en la casa (aerotermia, baterías, recarga) crea un oficio que todavía no tiene relato, y porque los protagonistas evolucionan de aprendiz a autónomo y de autónomo a empresario.
Por qué funciona este territorio
Funciona porque toca una contradicción que casi todas las familias tienen y pocas reconocen en voz alta. Es fácil indignarse porque no hay quien venga a arreglar una avería y, a la vez, sentir un pequeño vértigo cuando el hijo dice que quiere hacerlo él. Un contenido que nombra esa incomodidad sin juzgarla, y que la resuelve con datos y con personas, consigue que el lector se vea a sí mismo, que es la condición para que vuelva.
Se sostiene en personajes que crecen. El aprendiz que hoy se estrena es dentro de un año un oficial y dentro de cinco un autónomo con furgoneta propia. Seguir esas trayectorias convierte un tema en una serie con capítulos, y cada capítulo responde a una pregunta que alguien está haciéndose en ese momento en casa.
Y tiene una comunidad que ya está hablando. Los propios profesionales han llevado su oficio a las redes por iniciativa propia, con un orgullo y un humor que ninguna campaña había conseguido. Darles un espacio con más alcance y más rigor convierte una conversación dispersa en un lugar de referencia, al que se envía a quien está dudando, que es exactamente el lector que necesita la marca.
Precedentes y referencias
Proyectos que han trabajado este territorio directamente — y otros que han explorado espacios narrativos similares. El hueco que ninguno ha ocupado es la oportunidad de esta idea.